Mi vida

Mi experiencia tras asistir a un instituto de Salud Mental

Un poco de cultura, experiencias y muchas aventuras he llevado acabo éste último año, entre mis últimos proyectos como poeta y innovar mi talento como escritor y bloggero hoy he venido con un pequeño relato externo a mis usuales entradas, tuve la oportunidad de visitar pequeños lugares alrededor del país y lo que más atrapó mi curiosidad intuitiva fue un instituto de salud mental. Éstos lugares parecen ser ‘hoteles ideales’ para las personas que sufren de un trastorno psicológico, de todas las edades y conviven en centros grandes organizados y algo burocráticos a mi parecer.

Les contaré un poco más sobre una terrorífica sensación que dan éstos lugares, donde podemos observar que ésta definitivamente no es la manera más inteligente de controlar o crear un hábitat para personas enfermas de la psiquis. Era una especie de show irreal, al entrar a las instalaciones toda la escenografía que se presentaba ante mí parecía una especie de hospital regular con mucha gente haciendo actividades variadas simultáneamente, lo que sucede después de pasar varias horas ahí puede ser extraño para muchas personas y quizás incómodo.

La vida dentro de un instituto de salud mental parece no estar cerca del concepto de ‘calidad de vida’ 

Aunque éste servicio sea efectivo en el cometido en el que se compromete, de cuidar a una persona en su inestabilidad mental. Parece que las personas que residen dentro de éstos hospitales realmente viven su peso más una pesadilla eterna a través de tratamientos infinitos que, en algunos casos, sólo es placebo. La manera en la que administran los lugares es excepcional en ciertas instalaciones del país y en otras, parece ser solo un macabro cuento de un lugar donde las cosas terribles toman un lugar para suceder. Me encontré con muchas localizaciones, la mayoría categorizados por el modelo de residencia salud mental que hemos observado durante la última década.

Una historia bastante interesante, para mi carrera personal me ha dado una perspectiva mucho más cruda y real de cómo las personas enfermas, la psicología trastornada de un ser humano y cómo ésto trasforma su visión en una especie de espejo impredecible. Pude compartir con algunos pacientes que se encontraban en áreas de socialización en general y no las visitas familiares. Encontré relacionarme por algunos minutos y un par de horas con algunos personajes de las instalaciones, sin embargo, parecía un cuento bastante desorganizado al revisar lo que pude sacar de nuestras conversaciones.